viernes, 14 de diciembre de 2007

Vida y miserias de una trampa

Escribo esto porque no soy la única tramposona en temporada baja y/o rehabilitación. Y aunque algunas veces crea que hay cosas que solo podrían pasarme a mí, estoy segura de que hay muchas personas que compartirán varios de los momentos kodak que quiero compartir en este espacio.
Mi récord en materia de camas ajenas conquistadas puede no ser un Guinness, tampoco las
circunstancias extrañas y los monumentales gags en los que me he visto envuelta.
Quise titular este blog "memorias de la triste puta" pero no me pareció que el contenido de mis posts puedan satisfacer ese título. Y aunque me falta mucho para poder decir -en honor a la verdad- que me manejo profesionalmente en este oficio, ni que acostarme con anormales sea -mi oficio-; sí pienso que para ser una tramposa que se respete hay que dedicarse, esforzarse y superarse a sí misma cada noche.
Mis historias van desde el hombre que quiere ser acariciado como chica hasta hábitos sexuales que lindan con el canibalismo. Todas mis historias son reales y estoy segurísima de que no lo he visto todo. Y creo que tampoco quiero verlo todo.
Sirva este post como presentación de un blog que algunos hombres deberían mirar para dejar de tomar su sexualidad tan en serio. Y las chicas, para que se rían en cada uno de los guiños en los que diremos "Qué tal imbécil".

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